Setas contra el cáncer

Las setas son uno de esos alimentos que ayudan a prevenir el cáncer. El tipo de cáncer sobre el que se ha hecho más investigación en general es el de pecho. Y en concreto, en relación con las setas, se ha visto que, si son tumores dependientes de estrógenos (un tipo de hormonas), las setas resultan especialmente efectivas.

En estos cánceres el mismo tumor transforma unas hormonas llamadas andrógenos en estrógenos usando una enzima específica (la aromatasa); estos últimos permiten que el tumor siga creciendo.

El quid de la cuestión es, pues, inhibir la actividad de esta enzima, y esto es precisamente lo que hacen las setas. En este estudio se ha comparado la capacidad de inhibición de la enzima por parte de diferentes alimentos; y las setas son uno de los que tienen más acción hasta niveles del 60-65% (en este estudio se ha estudiado como los champiñones son capaces de inhibir la aromatasa hasta el 65%)

¿Cuántas setas se han de comer para prevenir el cáncer de pecho?

En este otro estudio se propone una ingesta diaria de 100 gramos de setas (el equivalente a unos cinco champiñones) para prevenir el cáncer de pecho. Si estos resultados se han obtenido con champiñones de cultivo, imagínense qué puede pasar con los de bosque que seguramente deben ser aún más concentrados en principios activos. De hecho, hay un estudio observacional realizado en China que vio que las mujeres que combinaban la ingesta habitual de té verde con una pequeña cantidad de setas (el equivalente a media seta al día) disminuían hasta un 90% la posibilidad de tener cáncer de pecho.

Las setas estimulan las defensas: útiles en tratamientos de quimioterapia

Las setas estimulan el sistema inmunitario, son específicos para aumentar las defensas de las mucosas (intestinal, pulmonar, urinaria etc), y los efectos de una ingestión puntual pueden durar una semana. Este estudio concluye que las setas deberían formar parte habitual de la dieta si queremos para mantener las defensas activas.

Pero, si estimulan las defensas ¿quizás a la larga tendremos problemas de exceso de inflamación? Pues resulta que no, todo lo contrario:  las setas son antiinflamatorias, parece que la razón radica en las propiedades antioxidantes que tienen. Específicamente se ha estudiado una molécula de las setas (la Pyrogallol) que tiene un efecto protector elevado de las células.

Algunas setas, como los shiitake, son ricos en lentinan, un polisacárido que ha sido muy estudiado porque es un buen modificador de la respuesta biológica frente a agresiones externas. Se ha demostrado que este principio activo estimula el sistema inmunitario incluso de personas tan delicadas como las que se someten a tratamientos de quimioterapia.