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Perder peso: intolerancias alimentarias E-Mail

Perder peso: intolerancias alimentarias
Perder peso: intolerancias alimentarias
Una intolerancia alimentaria puede producir una serie de desajustes en nuestro organismo que hagan más difícil perder peso, provoquen retención de líquidos, fatiga crónica y migrañas entre otros problemas.

Algunas personas que aun siguiendo dietas muy estrictas no consiguen perder peso. Esto puede deberse a una intolerancia alimentaría determinada. La reacción de intolerancia a ciertos alimentos puede ser causa de la disminución de algunos neurotransmisores cuyo descenso genera una sensación de hambre. Este hecho lleva a las personas que están siguiendo una dieta a ingerir demasiados hidratos de carbono, lo que entorpece el tratamiento para perder peso.

Existen determinados tests para la detención de las intolerancias alimentarias como el Test de ALCAT, que permite detectar con una simple analítica la reacción adversa de las células sanguíneas a ciertos alimentos.

Entre los alimentos que más frecuentemente causan intolerancias alimentarías destacan la lechuga, el tomate, la ternera, los derivados lácteos de vaca, los quesos, la levadura de pan y trigo, el café y la sacarina.

En aquellos casos en los que una dieta produce situaciones de pérdida de peso menor a la esperada, se puede sospechar que existe una intolerancia alimentaría. Una vez que se conocen los alimentos a los que reacciona negativamente el sistema inmunitario, las personas que sufren de sobrepeso pueden eliminarlos de su dieta y empezar a perder peso.